viernes, 23 de octubre de 2015

FELIZ CUMPLEAÑOS



Hoy hace veinte años una hermosa mujer vio por primera vez la luz del día. Hace veinte años que le dieron la oportunidad de vivir, de crecer, de sentir y de amar. Aunque muchas veces pensó que no debió haber nacido, que tal vez habría sido mejor morir para no seguir padeciendo dolores y enfermedades, y que sus fuerzas muchas veces no alcanzaron para enfrentar tanto a tan poca edad, sigue viva, de pie, luchando como toda una guerrera.

¿Cuántas barreras no debió romper por alcanzar sus sueños? ¿A cuánta gente no debió enfrentarse por defender sus ideales? ¿Cuántos quisieron verla destrozada mientras ella resurgía como el ave fénix? Ni todas las páginas de un libro, ni una película completa, ni una telenovela ni un reportaje, serían suficientes para describir todas las penurias y las luchas que su corazón debió enfrentar en este mundo que siempre ha querido hundirla.

Y a pesar de todo ya tiene veinte años; ya es una mujer. No ha aprendido a amar, no valora las muestras de cariño, es fría, es indolente, y cree que mostrar algo de amor es una señal de debilidad. No es culpa de ella ser así, sino de las experiencias que la vida le ha dejado. Amó tan intensamente y la defraudaron tantas veces, que las heridas que le provocaron siguen abiertas, al rojo vivo, sin curación. Esas yagas están cubiertas solamente por una capa de odio y de rencor, la cual no ha querido quitarse por temor a que las heridas terminen por matarla.

Lucha contra el mundo. Lucha contra sí misma, contra sus impulsos y sus sentimientos. ¿Cómo puede vivir así? ¿Cómo ha podido soportar tanto? ¿Qué la motiva a seguir adelante? Yo la admiro porque su fortaleza y valentía no conocen límites, pero odio su forma de herir a los demás del mismo modo que la hirieron a ella. Es todo un círculo vicioso.

No sé si ya se haya rendido, si las enfermedades le ganaron la batalla, si tiene personas que la apoyen en su arduo camino por buscar la felicidad que le ha sido esquiva, si me habrá olvidado, si habrá echado de menos mi llamada en este día tan importante. Lo cierto es que a pesar de todo la recuerdo, que espero que no crea que ya no me importa y que borré su imagen del álbum de mi vida. Ojalá me perdone por no poder cumplir la promesa de estar con ella en los momentos más importantes de su existir. Ella me alejó, pero mi corazón sigue a su lado.

Le deseo un feliz cumpleaños, y que cada onomástico sea más dichoso que el anterior. Que a su vida acudan personas que puedan suplir el cariño que yo le dejé a medias, pues no me pude quedar más. Deseo que el rencor sea vencido por el cariño, y ella pueda abrir los ojos a la paz que se logra hallar en el perdón. Siempre será el amor de mi vida, pues la vida es solamente una, y el amor también. Llegarán personas a quien ame con mayor intensidad, que se queden más tiempo, que demuestren el cariño sin miedo, pero nadie le quitará a esa mujer el lugar que ocupó en mi corazón durante la solitaria juventud que desperdicié. Valió la pena conocerla. Pero si regresa... mis brazos ya no estarían abiertos para ella.

Feliz día.


Christian David Silva


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