martes, 24 de marzo de 2015

ADIÓS




Durante la semana pasada estuve esperando un mensaje que nunca llegó. Un mensaje que contuviera dos palabras que para ti son tan difíciles de decir: "lo siento". 

No pensé que fueras tan soberbia, o que realmente pensaras que estuviera bien insultarme de la forma como lo hiciste la última vez. Así como yo lo hice en varias ocasiones, supe reconocer mi error; pero veo que tu realmente no consideras un error haberme dicho todo lo que me dijiste. Toda la semana pensé: "ella no puede pensar todo eso de mí en el fondo", "ella no puede guardarme tanta rabia", "ella no puede estar tan ciega como para no darse cuenta que me duele lo que me dijo, que mi sufrimiento por ella ha sido real y que todo por lo que pasé por su cariño fue totalmente verdadero". "No puede estar tan ciega como para no ver que la amo (a mi manera rara y anormal) como a nadie he podido amar. 

Pero... veo que siempre tuviste una venda en los ojos, o que nunca quisiste darte cuenta de la magnitud de mi afecto. Solo así me explico que me hayas dicho esas cosas, y que pareciera que no tienes ninguna intención de disculparte. En ese sentido, no es que yo me crea Dios, sino que esta vez realmente siento que merezco una disculpa. Pero si no te nace, debe ser que no te importa y que es verdad que no me quieres.

Yo puedo aceptar el hecho de que no me ames, pero que me guardes tanto rencor es lo que verdaderamente me duele. Me gustaría que me recordaras con cariño si es que no volvemos a hablar, pero veo que eso es muy difícil. 

Y sé que no volveremos a conversar porque tu ya tienes una persona en tu vida que al parecer te quiere mucho, y que se merece tu amor. Yo nunca te merecí, y de hecho no creo que pueda tener una relación con nadie debido a mi inexperiencia y a mi difícil personalidad. Solo quiero que me trates de recordar por las cosas buenas que pasamos, y no tanto por los insultos.

Te quiero mucho, te amo y te amaré siempre. Tu lo sabes aunque sigas sin creerme. Que seas feliz con ese muchacho y... quisiera permanecer en tu memoria como una buena persona a pesar de todo. Te deseo lo mejor y muchos éxitos. Te lo mereces todo. Quiero terminar esto de la mejor manera, sin rencores ni peleas... eres lo mejor que me ha pasado en la vida. 

martes, 17 de marzo de 2015

LAMENTO



Hay momentos en la vida en que la dignidad personal debe imponerse sobre los caprichos del amor. Llega un momento en que te has humillado tanto, rogado por cariño tantas veces y llorado amargamente por tantas noches, que la gota que derrame el vaso puede ser una palabra, una frase o una actitud de esa persona a la que tanto le has suplicado por afecto. 

El amor no se pide ni se implora, Cuando se llega a este extremo, es mejor buscar ese cariño tan anhelado en otro ser, pues lo único que encontrarás en aquella persona a la que le ruegas será odio, indiferencia, rechazo y frialdad. Eso fue lo que encontré al hacer tanto por ti, al tenerte en mi pensamiento cada minuto y cada instante, y al intentar demostrarte de mil formas lo que mi corazón sentía con tanto fervor. Tú no lo valoraste, y en vez de eso alimentaste un rencor absurdo hacia mi, el cual no te dejó ver la sinceridad de mi afecto.

Hoy sufro por tu actitud en contra mía. Sufro porque tu soberbia te cegó y no te permitió reconocer los errores cometidos. Piensas que todo lo haces es perfecto, cuando tú, como todos los seres humanos, también te equivocas Y aunque no quieras aceptar que conmigo también te equivocaste, mis lágrimas por ti no fueron falsas, ni mis palabras de amor, ni mis escritos dedicados a ti, ni mis regalos, ni mi tiempo, ni mis momentos ni mi vida entera que te entregué para que cuidaras de ella, sin pensar que fueras a hacerme tanto daño. Lamento que tu orgullo te obligue a negarme mi derecho a que te disculpes conmigo por las palabras hirientes que lanzaste contra mí, por la actitud fría que congeló mis deseos de amar, y por no ver que te amé hasta el límite de la resistencia de mi corazón.

Ya que tu soberbia fue mayor a tu comprensión, mi alma y mi autoestima se cansaron de ser humilladas. Al no recibir de tu parte unas disculpas satisfactorias, la dignidad ha hecho reaccionar a mi cerebro y me ha hecho ver que ya no tengo por qué aguantar esto. Te puedo amar con el corazón desangrado, pero debo amarme más a mí mismo. Si no soy digno de una disculpa tuya, tú para mí tampoco eres digna de recibir de mi parte una frase más de amor, un gesto más de cariño, una sonrisa o una canción. Esto termina aquí.

Lamento que todo termine así. Pero lamento aún más haber perdido tanto tiempo intentando sembrar un amor en el corazón de una persona que solamente supo cultivar un rencor inimagibable en su espíritu, irónicamente en contra de alguien que solamente quiso ser tu amor, tu compañía, tu amante y tu soporte. De todas formas, me has dejado grandes lecciones para mi vida y una gran historia para contar. Mas esta historia debe llegar a su final ahora.

Christian David Silva