viernes, 13 de noviembre de 2015

A KAREM ESCOBAR




Es increíble el poder que tienen ciertas personas para transmitir emociones. Más impresionante es cuando aquella persona que produce tantos sentimientos tan solo con verla, contemplar su rostro o escucharla hablar, no la conocemos en persona.

Mi relación con ella fue solamente a través de la pantalla de un televisor. No veo muchas novelas ni seriados, pero cada vez que hacía 'zapping' y me encontraba con su dulce rostro en primer plano, me obligaba a quedarme a ver su actuación, suspirar, y anhelar la llegada del día que pudiera encontrar una mujer que tuviera siquiera la mitad de la belleza que ella poseía, la candidez que sus expresiones denotaban, y la sencillez que tan solo con verla se desbordaba.

Pero cuando el programa terminaba, regresaba a hacer mis cosas y me olvidaba de las emociones que ella me había producido. Es algo normal cuando se está viendo una historia y hay que volver a la realidad aplastante, recordando que todo aquello fue una actuación y que todos son profesionales de la televisión. Sin embargo, los momentos en que esa mujer realizaba una aparición en la pantalla chica, me hacían sentir tan cercano a ella que creía conocerla de toda la vida. Y en parte eso era verdad, pues la vi en televisión desde que hizo sus primeros papeles, aún siendo una niña. Se convirtió en mi amor platónico del medio artístico sin darme cuenta. 

Debo confesar que nunca me di a la tarea de averiguar su nombre, sus redes sociales o sus proyectos futuros. Supongo que la veía tan inalcanzable que no me molesté siquiera en saber cómo se llamaba. Me refería a ella como "la hermosa niña que aparece en "X" novela y que me encanta";pero era sólo eso: la mujer más bella de la televisión que nunca se convertiría en algo real y palpable en mi vida.

Hoy sé su nombre. Hoy sé que no era tan inalcanzable ni tan lejana, puesto que al revisar sus redes sociales no cabe duda de lo sencilla que era, de su cercanía con quienes la seguían, de su desconocimiento completo de los egos que pudren el alma de las personas que están inmersas en el medio artístico. Me doy cuenta que era una mujer completamente humilde que pudo ser mi amiga, mi confidente, mi hermana, ¿y por qué no? Una persona de la cual cualquier hombre estaría feliz de enamorarse. Es una lástima que me percaté de ello demasiado tarde. 

Me duele haberme enterado de cómo se llamaba sólo a través de la noticia de su muerte, cuando ya no importaba. Ya no podría decirle cuánto me gustaba verla actuar, cuántos párrafos inspiró cuando quise describir a la mujer perfecta en mis escritos, cuánto me habría gustado conocer a la persona más allá de la actriz que se veía en la pantalla, y cuán halagado me habría sentido si algún día sus ojos leyeran alguno de mis textos.

Me arrepiento de no haber buscado antes el modo de conocerla. Estaba tal vez a un paso de entablar una amistad con una mujer excepcional, con un talento innato y con mucho para dar a través de lo que le encantaba hacer. Me siento mal al saber que nunca supo de mí, de mi admiración, de mi cariño hacia ella que ni yo mismo sabía que era tan grande. Pude haber hablado con ella; pero de todas formas, entiendo que aunque la hubiera conocido, tal vez no habría podido hacer nada para impedir que el 12 de noviembre del 2015 ella abordara ese automóvil.

Duele mucho más saber que por errores de terceros todos quienes la conocimos, directa o indirectamente, nos privaron de su presencia, de su talento y de su alegría. Circunstancias como esas son las que nos hacen cuestionar los designios del destino. ¿Por qué la muerte se llevó a una mujer con toda una vida por delante, con tantos sueños por cumplir, con tanta felicidad en su corazón y con tanto amor por lo que hacía? Sea cual fuere la respuesta a este interrogante,ya no estás en este mundo, y aquellos que nos quedamos aquí debemos aceptar con resignación tu repentino adiós.

La lección que nos deja tu partida es que en cualquier momento la vida se extingue, por lo cual hay que disfrutar cada momento, los detalles grandes y pequeños, no perder el tiempo en mares de tristeza y tratar de ser felices por más obstáculos que haya en el camino, pues no sabemos si éste será largo o corto.

Gracias por entregarnos tu talento y tu ternura. Si dejaste huella en mí a pesar de nunca habernos visto en persona y del hecho que jamás supiste de mi existencia, no imagino el vacío tan enorme que habrás dejado en todos aquellos que tuvieron el privilegio de siquiera cruzar unas palabras contigo. Por tantas alegrías, emociones y pasiones que brindaste con tanto desinterés, mereces descansar en paz, siendo uno de los ángeles más hermosos del cielo. Nunca te olvidaremos, y prueba de ello es este escrito que hoy te dedico y con el cual, probablemente, muchos de los que te conocieron se sentirán identificados al leerlo.

Mi única esperanza es podernos encontrar en otra vida y tener la conversación que en ésta nos quedó pendiente. Adiós, mi amor platónico. Descansa en paz. Hoy el cielo está de fiesta, pues el ángel más hermoso acaba de alegrar el paraíso con su presencia. 

Un abrazo, Karem Escobar.


Christian David Silva


jueves, 29 de octubre de 2015

LO QUE ELLA NO SABE...




Ni yo mismo lo sabía. Ni yo mismo lo sospechaba. Enamorarme así de ella, sabiendo que no me amaba.

Un día llegó sin querer, como todas las cosas que cambian nuestra percepción de la vida. Su amistad me hizo los días más llevaderos, en medio de penas de amor que hoy no son más que crueles arrepentimientos de un pasado sin sentido. Me llenó las horas de ternura, de sonrisas, de conversaciones fraternales y palabras de aliento, que me dieron fuerzas para secar las lágrimas negras que brotaban por una mujer con el alma del mismo color. 

Y me gustó sin querer, cuando aún me encontraba enamorado de otra mujer. Me gustó verla la primera vez, y la segunda, y la tercera... hasta que su sonrisa quebrantó la melancolía de mis pensamientos, y con un beso con sabor salado me elevó por un cielo de estrellas del que solamente pude bajar cuando separé mis labios de los suyos. No estaba seguro de cómo sentirme frente a ese beso, si su inusual sabor agradaba a mi corazón, y si aquello significaba el comienzo de algo que jamás viví: un amor correspondido.

Pudo haber sido un amor perfecto, duradero, tan dulce como una fruta prohibida cuando está al alcance de la mano, tan inmenso como el cielo y tan intenso que haría de mil horas junto a ella tan solo dos segundos. Pero le mentí, le oculté mi pasado, mis decisiones no fueron acertadas y la dejé ir. Nunca logré aprender.

Hoy me encuentro tan enamorado de ella que parece mentira darme cuenta de ello de forma tan tardía, pese a la enorme desventaja de no verla desde hace más de un año. Tal vez no sabe que sigo pensando en la manera de verla y recordar los tiempos en que sus besos cubrían mis labios, y que su piel no se resistía a ser acariciada por mis manos ansiosas. No sabe todas las ocasiones que he querido salir a buscarla, esperarla frente a su casa y abordarla, robarle un beso y volver a amarla... pero no sé cuál de todas es su casa en ese inmenso conjunto residencial, ni la hora ni el momento en que de allí salga. Seguramente saldrá siempre acompañada, ya sea por su familia o por aquél que su corazón ama.

El dolor en el pecho no cabe al saber que la única persona que te amó con sinceridad, es la misma que hoy te mira como un desconocido y te dice que ya no siente igual. El tiempo y la distancia se convirtieron en mis enemigos, y es por eso que ella hoy ríe, llora, siente celos, rabia y deseos por otro. Otro para quien ahora son sus sonrisas, sus palabras de aliento y su ternura incomparable. Ella no sabe que no la olvido, o tal vez no quiere darse cuenta de la magnitud de la pena que sus palabras causan a mi herido corazón, que bien merecido lo tiene por no darme una respuesta a tiempo para mi felicidad.

No tiene idea que en mis sueños está presente y con mayor frecuencia, que daría todo por volverla a ver... y que la amo, aunque sea tarde para confesarlo y ser parte de su vida, de sus sueños, de sus metas y de los enormes horizontes que hoy le sonríen en el porvenir. Sin embargo, por medio de este escrito y de otros futuros, pienso demostrarle que no quiero ni puedo rendime de modo tan fácil por algo que ahora estoy seguro de querer alcanzar; y que cada palabra y cada frase que ella pueda inspirar dentro de mi mente... la escribiré aquí, sabiendo de todas formas, que quizá mis palabras hoy se niegan a ser leídas por sus ojos, y mis frases se resisten a ser escuchadas por sus oídos. 

A pesar de todo, ojalá estos párrafos contribuyan en algo para hacerle recordar que su felicidad fue la mía, que sus abrazos fueron mi abrigo, sus ojos cómplices de los míos, su boca guardiana de mis secretos, y su alma amante de la mía. Ojalá su corazón de niña atrapada en el cuerpo de toda una mujer, me conceda la redención y la oportunidad para que su voluntad me permita al menos... volver a verla.

Christian David Silva

viernes, 23 de octubre de 2015

FELIZ CUMPLEAÑOS



Hoy hace veinte años una hermosa mujer vio por primera vez la luz del día. Hace veinte años que le dieron la oportunidad de vivir, de crecer, de sentir y de amar. Aunque muchas veces pensó que no debió haber nacido, que tal vez habría sido mejor morir para no seguir padeciendo dolores y enfermedades, y que sus fuerzas muchas veces no alcanzaron para enfrentar tanto a tan poca edad, sigue viva, de pie, luchando como toda una guerrera.

¿Cuántas barreras no debió romper por alcanzar sus sueños? ¿A cuánta gente no debió enfrentarse por defender sus ideales? ¿Cuántos quisieron verla destrozada mientras ella resurgía como el ave fénix? Ni todas las páginas de un libro, ni una película completa, ni una telenovela ni un reportaje, serían suficientes para describir todas las penurias y las luchas que su corazón debió enfrentar en este mundo que siempre ha querido hundirla.

Y a pesar de todo ya tiene veinte años; ya es una mujer. No ha aprendido a amar, no valora las muestras de cariño, es fría, es indolente, y cree que mostrar algo de amor es una señal de debilidad. No es culpa de ella ser así, sino de las experiencias que la vida le ha dejado. Amó tan intensamente y la defraudaron tantas veces, que las heridas que le provocaron siguen abiertas, al rojo vivo, sin curación. Esas yagas están cubiertas solamente por una capa de odio y de rencor, la cual no ha querido quitarse por temor a que las heridas terminen por matarla.

Lucha contra el mundo. Lucha contra sí misma, contra sus impulsos y sus sentimientos. ¿Cómo puede vivir así? ¿Cómo ha podido soportar tanto? ¿Qué la motiva a seguir adelante? Yo la admiro porque su fortaleza y valentía no conocen límites, pero odio su forma de herir a los demás del mismo modo que la hirieron a ella. Es todo un círculo vicioso.

No sé si ya se haya rendido, si las enfermedades le ganaron la batalla, si tiene personas que la apoyen en su arduo camino por buscar la felicidad que le ha sido esquiva, si me habrá olvidado, si habrá echado de menos mi llamada en este día tan importante. Lo cierto es que a pesar de todo la recuerdo, que espero que no crea que ya no me importa y que borré su imagen del álbum de mi vida. Ojalá me perdone por no poder cumplir la promesa de estar con ella en los momentos más importantes de su existir. Ella me alejó, pero mi corazón sigue a su lado.

Le deseo un feliz cumpleaños, y que cada onomástico sea más dichoso que el anterior. Que a su vida acudan personas que puedan suplir el cariño que yo le dejé a medias, pues no me pude quedar más. Deseo que el rencor sea vencido por el cariño, y ella pueda abrir los ojos a la paz que se logra hallar en el perdón. Siempre será el amor de mi vida, pues la vida es solamente una, y el amor también. Llegarán personas a quien ame con mayor intensidad, que se queden más tiempo, que demuestren el cariño sin miedo, pero nadie le quitará a esa mujer el lugar que ocupó en mi corazón durante la solitaria juventud que desperdicié. Valió la pena conocerla. Pero si regresa... mis brazos ya no estarían abiertos para ella.

Feliz día.


Christian David Silva


viernes, 9 de octubre de 2015

¿CÓMO PODER ESCRIBIR?



¿Cómo poder escribir algo nuevo? ¿Algo diferente? ¿Algo emocionante? ¿Algo que se aleje por completo de todo aquello que en el pasado era el único mundo que conocía?

A pesar de haber escapado de una vez por todas de ese valle de espinas, de haber arrojado al suelo aquella cruz en la que se había convertido ese amor desmedido del que no hallaba salida, debo admitir que con él se terminó todo lo que en mi vida era interesante. Volví a ser el mismo ser monótono, impávido y frío de los años en que no la conocía a ella. Aunque sé perfectamente que su cuerpo, sus ojos, su boca y su mente son un veneno para mi alma, todo ese conjunto de virtudes y defectos eran los que me hacían sentir un ser que ama como los demás, que vive, goza, vibra y tiene una idea del por qué su corazón late, más allá de una razón científica. Ahora... me siento un autómata, una máquina encerrada en una bodega, oxidándose rápidamente, olvidada, destinada a apagarse cualquier día. 

Siento como si mis órganos simplemente fueran circuitos, tuercas y tornillos de un inmenso computador cuya memoria interna se resiste a almacenar nueva información.

He escrito demasiado sobre la soledad y el desamor. ¿De qué puedo escribir ahora, encerrado en cuatro paredes infranqueables? ¿Qué nuevos pensamientos puedo expresar si con la partida de esa mujer incluso las ganas de salir, de explorar, de conocer, de sentir y de amar se extinguieron como una llamarada que es ahogada por la lluvia? Ya no pienso en ella, ya no siento que sin su amor moriré irremediablemente, pero tampoco siento deseos de volver a aventurarme a querer a alguien... y eso es tan malo como estar atado a un sentimiento que hace daño. No sé qué es peor: amar sin medida con valentía, o estar tan vacío como para ser capaz de prescindir de cualquier sentimiento humano.

No hay odio en mí; no hay rencor. Mas tampoco hay amor, ni risa, ni llanto, ni esperanza, ni deseos de hallar a alguien que cambie la opinión oscura que ahora vislumbro acerca de la vida. ¿Para qué molestarme? ¿Para enamorarme de nuevo y volver a ser pisoteado por la persona a la que colocas en bandeja de plata tu corazón? Al menos, en las cuatro paredes que rodean mi cuerpo adonde quiera que éste va, el único que puede hacerme daño soy yo mismo, y prefiero eso antes que permitir que una desconocida irrumpa de nuevo en mi existir, me engañe, me enamore y luego se vaya, haciendo trizas nuevamente al corazón, sin importarle todo lo que he intentado hacer por ella, para verla feliz a costa de mi alegría, en tanto yo en el espejo me reflejo cada día más triste.

Y como ve, querido lector, aún sigo hablando de desamor. Ojalá que mientras estoy sentado aquí, en medio del encierro, la soledad y la impavidez más alarmante, pueda llegar a mí la inspiración que necesito. Aún no estoy listo para volver a sentir.

Christian David Silva



martes, 15 de septiembre de 2015

TRES AÑOS




El tiempo pasa rápidamente, pero los sentimientos siguen intactos. Es evidente que has cambiado de vida, que otras personas y otros ideales te desvelan, que poco o nada recuerdas de aquellos primeros días cuando comenzamos a conocernos, cuando la ingenuidad alargaba nuestras conversaciones, cuando todo era solamente un juego que no temíamos perder, y que ahora ya no quieres volver a jugar.

Desde ese primer día ya han pasado tres años. Suena fácil decirlo, pero al corazón le ha costado mucho llegar sin heridas al momento de escribir estas líneas. Hoy se encuentra herido, sin una ilusión que lo despierte del letargo, de los latidos rutinarios y sin sentido, de la monotonía de mantener vivo un cuerpo que poco a poco se va transformando en un contenedor de sangre frío e indolente.

Tres años de amarte sin consideraciones, de desencuentros, desilusiones y farsas. Tres años de intentos fallidos por conquistar tu amor, de que tus ojos me observaran con agrado, de que mis detalles te inspiraran ternura y tus labios me recompensaran con un beso. Tres años de esperar algo que hace tiempo que el cerebro en su implacable lógica sabe que no va a pasar; tres años de mantener una esperanza que cada día moría y renacía constantemente, dependiendo de tus palabras, tus miradas y tu sonrisa. Tres años viviendo por ti, mientras tú siempre morías por alguien más.

Quise creer que esto no se trataba de darle un punto final a lo que vivimos, cuando hace mucho tiempo que habías comenzado una nueva historia con otra persona. No sé si él te ame más, no sé si da la vida por ti como lo hice yo; pero lo cierto es que su forma de querer sí la aceptas, sí la valoras, sí la toleras y la compartes. Llevas casi un año junto a él, mientras que yo me aferraba a ensueños vacíos, a fantasías en las que regresaba a ti y me esperabas con los brazos abiertos para darme el amor que antes no me brindaste. No hay peor traición que la de la esperanza a la razón.

No te costó trabajo olvidarme, pues nunca tomaste en serio mis intentos por estar contigo, y siempre me viste como el pobre muchacho que mendigaba amor, y que al final no mereció ni un “Te Quiero”. Hoy para mí sólo queda un corazón roto y miles de recuerdos. En tu caso… no sé si te quede siquiera un recuerdo mío, pues tú no necesitas de ellos para seguir adelante.

Espero que en los próximos tres años, me encuentre escribiendo la historia de mi amor correspondido, y sea yo quien arroje tus recuerdos al olvido definitivamente. Envidio tu manera de seguir adelante.

Christian David Silva



domingo, 23 de agosto de 2015

8 RAZONES PARA LEER "VIVO POR ELLA"




Para quienes todavía no se han animado a leer "Vivo Por Ella", quiero darles mis razones por las cuales sí vale la pena adquirirla. He leído los comentarios de aquellos a quienes no les ha gustado la historia, y es por eso que siento que es mi turno de pronunciarme a favor de ella, sabiendo de antemano que los gustos de las personas varían, y que así como existen quienes se sintieron identificados en cada página, hay otros que sencillamente detestaron la historia. Entre gustos no hay disgustos, y cada postura es respetable.

Por eso, aquí expongo mis razones para que leas de prinicipio a fin "Vivo Por Ella":

1. SI TE GUSTAN LAS HISTORIAS DE AMOR, ESTE ES EL LIBRO PARA TI: Si eres de aquellos a quienes las manifestaciones de cariño y afecto le son repulsivas odiarás esta historia, por lo que te recomiendo que dejes este libro a un lado. Desde la dedicatoria hasta la frase final, este relato se basa en el amor desmedido de un hombre por una mujer a quien le hizo daño en un principio, y en el intento de aquél muchacho por volver a conquistarla. Pero no te confíes, puesto que los elementos aledaños hacen de este libro algo totalmente diferente.

2. NO JUZGUES UN LIBRO POR SU PORTADA: Si por la dulce imagen de un par de enamorados y los corazones que rodean la carátula de este libro piensas que se trata de una típica historia de amor, estás equivocado. Si bien el amor es el sentimiento predominante, en cada página hallarás algo más que eso. No es el típico amor adolescente; es más intenso, más profundo y complejo que una simple sensación que nace durante aquellos años de confusión. 

3. MEZCLA DE REALIDAD Y FANTASÍA: ¿Qué es el amor sino una fantasía? Si aquél sentimiento fuera tan plano y soso como la realidad, ningún ser humano se enamoraría. Después de todo, el amor se convierte para muchos en un escape de la realidad, permitiéndonos volar, sentirnos libres, ligeros y felices cuando es verdadero. Por eso, no esperes encontrar aquí una historia que vaya de la mano con la realidad en todo momento. El toque de fantasía y misterio que encierra la vida de Samanta, es el elemento esencial de esta historia.

4. LENGUAJE DIRECTO Y EXPLÍCITO: Las historias con lenguaje explícito son las más sinceras. Si te dejas llevar absolutamente por lo que representa la portada, te sorprenderás con lo que hay escrito adentro, por lo que es mejor advertir que ciertas partes tienen una descripción que a muchos podría escandalizar. De ahí que a muchos eso puede fascinar, y a otros incomodar.

5. NARRACIÓN ÁGIL: Este libro no está hecho para quienes pasan meses intentando descifrar textos pesados. En menos de una semana, si eres perseverante, podrás llegar al final sin siquiera saltarte una coma.

6. BASADO EN UNA EXPERIENCIA PERSONAL: Si en medio de la lectura te preguntas por qué ciertos elementos están presentes en la historia cuando tal vez pudieron ser eliminados, es porque el autor quiso que su historia se asemejara a la experiencia que él vivió con una mujer poco común; una chica misteriosa cuya vida, cualidades, habilidades psíquicas y forma de ver el mundo cambiaron su destino. No te asombres, pues aunque muchos elementos parezcan ser fantasiosos, la mitad de ellos fueron reales.

7. ES UNA HISTORIA DIFERENTE: Amor, sexo, indecisión, romanticismo, acción, muerte, desilusión, tristeza, misterio y sorpresa. Con estas palabras me gusta definir "Vivo Por Ella". Puedo asegurar que no hay una historia igual a esta, que en cada página encontrarás un elemento nuevo que te atrapará de principio a fin. 

Es una obra que amarás u odiarás, pero que no será un libro más en tu biblioteca.

8. HAZ TU PROPIA VALORACIÓN: No te dejes guiar completamente por mis palabras o las de aquellos que afirman que la historia no es buena. Después de todo, cada persona tiene un criterio diferente, y solamente tú puedes decidir si este libro es de tu gusto o no.

Si esto no es suficiente para convencerte, aquí te dejo los dos primeros capítulos para que formes tu propia opinión (clic en la imagen de abajo):




Tal vez algunos piensen que es ególatra elogiar mi propia historia, pero es mi deber como autor exponer una visión del libro diferente a la que ofrecen otras páginas. Sé que hay muchos a quienes les encantó el libro, pero por algún motivo sus comentarios no se han hecho presentes en dichos sitios web.

Si llegaste al final de esta entrada, espero haberte dado razones suficientes para echarle una hojeada siquiera al primer capítulo. Gracias por leerme, y un abrazo.

Christian David Silva




martes, 24 de marzo de 2015

ADIÓS




Durante la semana pasada estuve esperando un mensaje que nunca llegó. Un mensaje que contuviera dos palabras que para ti son tan difíciles de decir: "lo siento". 

No pensé que fueras tan soberbia, o que realmente pensaras que estuviera bien insultarme de la forma como lo hiciste la última vez. Así como yo lo hice en varias ocasiones, supe reconocer mi error; pero veo que tu realmente no consideras un error haberme dicho todo lo que me dijiste. Toda la semana pensé: "ella no puede pensar todo eso de mí en el fondo", "ella no puede guardarme tanta rabia", "ella no puede estar tan ciega como para no darse cuenta que me duele lo que me dijo, que mi sufrimiento por ella ha sido real y que todo por lo que pasé por su cariño fue totalmente verdadero". "No puede estar tan ciega como para no ver que la amo (a mi manera rara y anormal) como a nadie he podido amar. 

Pero... veo que siempre tuviste una venda en los ojos, o que nunca quisiste darte cuenta de la magnitud de mi afecto. Solo así me explico que me hayas dicho esas cosas, y que pareciera que no tienes ninguna intención de disculparte. En ese sentido, no es que yo me crea Dios, sino que esta vez realmente siento que merezco una disculpa. Pero si no te nace, debe ser que no te importa y que es verdad que no me quieres.

Yo puedo aceptar el hecho de que no me ames, pero que me guardes tanto rencor es lo que verdaderamente me duele. Me gustaría que me recordaras con cariño si es que no volvemos a hablar, pero veo que eso es muy difícil. 

Y sé que no volveremos a conversar porque tu ya tienes una persona en tu vida que al parecer te quiere mucho, y que se merece tu amor. Yo nunca te merecí, y de hecho no creo que pueda tener una relación con nadie debido a mi inexperiencia y a mi difícil personalidad. Solo quiero que me trates de recordar por las cosas buenas que pasamos, y no tanto por los insultos.

Te quiero mucho, te amo y te amaré siempre. Tu lo sabes aunque sigas sin creerme. Que seas feliz con ese muchacho y... quisiera permanecer en tu memoria como una buena persona a pesar de todo. Te deseo lo mejor y muchos éxitos. Te lo mereces todo. Quiero terminar esto de la mejor manera, sin rencores ni peleas... eres lo mejor que me ha pasado en la vida. 

martes, 17 de marzo de 2015

LAMENTO



Hay momentos en la vida en que la dignidad personal debe imponerse sobre los caprichos del amor. Llega un momento en que te has humillado tanto, rogado por cariño tantas veces y llorado amargamente por tantas noches, que la gota que derrame el vaso puede ser una palabra, una frase o una actitud de esa persona a la que tanto le has suplicado por afecto. 

El amor no se pide ni se implora, Cuando se llega a este extremo, es mejor buscar ese cariño tan anhelado en otro ser, pues lo único que encontrarás en aquella persona a la que le ruegas será odio, indiferencia, rechazo y frialdad. Eso fue lo que encontré al hacer tanto por ti, al tenerte en mi pensamiento cada minuto y cada instante, y al intentar demostrarte de mil formas lo que mi corazón sentía con tanto fervor. Tú no lo valoraste, y en vez de eso alimentaste un rencor absurdo hacia mi, el cual no te dejó ver la sinceridad de mi afecto.

Hoy sufro por tu actitud en contra mía. Sufro porque tu soberbia te cegó y no te permitió reconocer los errores cometidos. Piensas que todo lo haces es perfecto, cuando tú, como todos los seres humanos, también te equivocas Y aunque no quieras aceptar que conmigo también te equivocaste, mis lágrimas por ti no fueron falsas, ni mis palabras de amor, ni mis escritos dedicados a ti, ni mis regalos, ni mi tiempo, ni mis momentos ni mi vida entera que te entregué para que cuidaras de ella, sin pensar que fueras a hacerme tanto daño. Lamento que tu orgullo te obligue a negarme mi derecho a que te disculpes conmigo por las palabras hirientes que lanzaste contra mí, por la actitud fría que congeló mis deseos de amar, y por no ver que te amé hasta el límite de la resistencia de mi corazón.

Ya que tu soberbia fue mayor a tu comprensión, mi alma y mi autoestima se cansaron de ser humilladas. Al no recibir de tu parte unas disculpas satisfactorias, la dignidad ha hecho reaccionar a mi cerebro y me ha hecho ver que ya no tengo por qué aguantar esto. Te puedo amar con el corazón desangrado, pero debo amarme más a mí mismo. Si no soy digno de una disculpa tuya, tú para mí tampoco eres digna de recibir de mi parte una frase más de amor, un gesto más de cariño, una sonrisa o una canción. Esto termina aquí.

Lamento que todo termine así. Pero lamento aún más haber perdido tanto tiempo intentando sembrar un amor en el corazón de una persona que solamente supo cultivar un rencor inimagibable en su espíritu, irónicamente en contra de alguien que solamente quiso ser tu amor, tu compañía, tu amante y tu soporte. De todas formas, me has dejado grandes lecciones para mi vida y una gran historia para contar. Mas esta historia debe llegar a su final ahora.

Christian David Silva





viernes, 27 de febrero de 2015

UNA ENTRADA MÁS





Sí, tal vez no tengo cabeza ni imaginación para escribir algo mejor. Tal vez, aunque me empeñe en negarlo, siempre vas a estar presente en mi mente y en mi corazón, y cualquier cosa que tenga que ver contigo me afectará. He hablado tanto de eso que ya ni sé qué título colocarle a esta entrada para diferenciarla de las demás. Por eso simplemente se titula "una entrada más".

Por más que borre tus fotos, que intente no hablarte y apartarte de mis pensamientos, ahí estás siempre, y yo también me encuentro siempre en el mismo lugar: aguardando un mensaje tuyo, sufriendo con cada cosa que publicas porque sé que no va dirigida a mí, y haciendo tu vida sin importarte si te hablo o no. ¡Cómo me encantaría que fuera al revés! Me encantaría que algún día me preguntaras "¿por qué no me volviste a hablar?" y yo pudiera responderte:

"¿Para qué? ¿Para que me respondas fríamente y cuando quieras? ¿Para que me contestes con monosílabos? ¿Para que todo lo que diga te incomode y te fastidie? ¿Para que lo nuestro no pase de una relación por chat e incluso me prohíbas llamarte? ¿Para que me restriegues el hecho de que conmigo o sin mí tu vida sigue igual mientras yo no vivo por saber de ti? ¿Para que me entere de que tienes otro amor y no pueda hacer nada porque te da igual si estoy o no en tu vida? No. No quiero volver a pasar por eso."

Pero por el momento esas palabras solo viven en mi mente. Quién sabe con quién saldrás, en quién pensarás, si aún te alcoholizas, si todavía te drogas. Yo sólo sé que nada sé de tu vida, y que por eso estoy muriendo por volver a ser algo de lo que fui anteriormente dentro de tu existir.

¿Sabes qué es triste? Que de una persona que te ha querido tanto pienses cosas tan feas y ese sea el motivo por el que te incomode. Para ti solo soy un loco, un intenso, un bobo, un "mentalidad de cupido" y un ñoño. No piensas nada positivo de mí a pesar de haber tratado de ser alguien especial en tu vida. Solo has visto lo malo y lo que has querido ver. No querrías hablar con un ñoño, ¿verdad? Por eso es que me evades. Eso me entristece. Pero a ti te da igual lo que piense. Perdón por lo que escribo. Son pensamientos que se me vienen a la mente y necesito expresar. De todas formas diga lo que diga ya soy para ti el intenso que está obsesionado contigo y que para acabar de completar es solo un ñoño sin valor que jamás podrá conquistarte por lo mismo idiota, sin experiencia, inmaduro y nervioso que se pone cuando está contigo. Qué mal, ¿no?


Christian David Silva


miércoles, 4 de febrero de 2015

QUISIERA ESCRIBIR...



Quisiera poder escribir una historia diferente donde la protagonista no seas tú. Quisiera que mi imaginación inventara un cuento en el que la chica sí correspondiera al hombre que la pretende, y que valorara todas las cosas que ha hecho por conquistarla. En el que sean otros ojos, otros labios y otro cuerpo el que yo evoque al describir a esa mujer ideal. En el que su personalidad sea tierna, amorosa, risueña y despreocupada. En el que no sufra de problemas ni enfermedades que parecen no tener fin. En el que el chico que la pretende sea tan irresistiblemente guapo e inteligente que ella no dude en aceptarlo. En el que no existan impedimentos de ningún tipo para vivir su idilio, y donde solamente reine el amor, el cariño, el deseo mutuo, la felicidad y las ganas de los protagonistas de compartir todo su tiempo el uno al lado del otro, sin contemplación y sin medida.

Pero existen dos problemas que me impiden separar mi mente de la historia que viví y seguir pensando en lo que sucedió hace ya tanto tiempo: El primero es que no ha llegado la mujer que me inspire todo aquello que tú me invitabas a crear, a pesar de buscarla y de llegar a sentir ilusiones parecidas con personas que en realidad no se comparan contigo. Solo promesas vacías, hipocresía y falta de interés. Sus vidas no son tan interesantes como la tuya. Contigo me sentía realmente vivo cada vez que tus ojos me miraban y que mi cuerpo rozaba el tuyo. Con ellas me siento igual que cuando estoy solo: triste y extrañando tu personalidad que me enamoraba tanto.

Y el segundo problema es que las historias de amor perfectas no existen, y si escribiera una nadie la leería, pues la perfección en las historias aburre, y más para quien la lee y no la vive. Para disfrutar de un amor perfecto hay que vivirlo, sentirlo, y no solamente ser testigo de él a través de un texto. 

También quisiera escribir la segunda parte de nuestro encuentro en la vida, pero recuerdo tus últimas palabras, y es así como mi mente intenta negarse. Recuerdo que me odias a pesar de lo mucho que te amo y que no lees lo que redacto para ti. Siento deseos de dejar de pensarte para poder articular una idea; no puedo. Te sigo queriendo, y sigo sin entender por qué terminaste odiándome de esa forma si deberías sentirte feliz conmigo. Es irónico que lo que yo suponía que haría que me amaras, solamente alimentara tu rencor hacia mí.

Tu vida es tan interesante y tan llena de emociones que quise inmortalizarte, hacer que todos conocieran tu valentía y tu fuerza para soportar las dificultades. Perdón por querer que los demás te admiraran como yo por lo que has vivido y por cómo te has sobrepuesto ante todo. Tu vida es un torbellino de emociones y la mía... solamente una eterna rutina.

Quisiera seguir escribiendo, pero ahora recuerdo que no lees nada de lo que me inspiras, así que me detengo por hoy. Trataré de encontrar otra musa que me haga vibrar de emoción tanto como al momento de pensar en ti, aunque esa sea una tarea titánica y casi imposible. Te quiero.


Christian David Silva