viernes, 26 de diciembre de 2014

ALÉJATE O QUÉDATE





No entiendo tu actitud. Tienes mi cabeza hecha un remolino. Tu indecisión me está matando y ya no puedo soportarlo. Si tú misma dijiste que lo mejor era alejarnos y separar nuestros caminos, ¿por qué me buscas? Sé que no lo haces directamente, pero las preguntas que haces, tu manera de redactarlas y tus expresiones son tan evidentes que sería imposible no reconocer que eres tú quien las formula.

Adicionalmente revisas mi Twitter y marcas como favorito algunos tuits. Así que mi pregunta es, ¿qué es lo que pasa? Si estabas tan decidida a no volver a hablar conmigo porque te fastidio y soy una carga para ti, ¿por qué quieres seguir preguntándome cosas e indagando por lo que todavía siento por ti? ¿Acaso te estoy haciendo falta y no eres capaz de admitirlo? ¿O solamente te gusta atormentarme? 

Si estás haciendo esas preguntas es por algo que va más allá de la curiosidad, pues muchas de las cosas que has preguntado ya las sabías de mi propia boca. Es por esto que te pido que si de verdad quieres alejarte, hazlo y no vuelvas. Si por el contrario me extrañas y por alguna razón deseas seguir sabiendo de mí, pues quédate, pero hazlo para siempre, para nunca volverte a ir. No es justo que me tengas en una indecisión, en vilo por lo que puedes hacer o no. Si no vas a volver, déjame hacer mi vida lejos de ti, y si quieres regresar, entonces hazlo para compartir tu vida conmigo.

Esto me demuestra que tu y yo no podemos estar separados porque alguno de los dos siempre busca al otro. Pero yo ya no quiero seguir dependiendo de tus decisiones. Aléjate o quédate, pero hazlo ya. Sabes que te amo; no te sigas aprovechando de ese sentimiento. 




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